1º de febrero de 1930: nace María Elena Walsh
Fue poeta, novelista, cantante, compositora, escribió guiones para teatro, cine y televisión y desarrolló sus ideas y compromiso con la paz, la igualdad y la cultura a través de su trabajo periodístico.
Fue poeta, novelista, cantante, compositora, escribió guiones para teatro, cine y televisión y desarrolló sus ideas y compromiso con la paz, la igualdad y la cultura a través de su trabajo periodístico.
Desde sus inicios se erigió como una de las figuras fundamentales de la literatura infantil y juvenil argentina: supo encabalgar sus influencias nacionales e internacionales —Rafael Jijena Sánchez, Javier Villafañe, Edward Lear— con una poética singular, lúdica y rupturista, que renovó el escenario de las producciones dirigidas a los más chicos. La repercusión de su obra trascendió edades y fronteras, escribió para un público infantil y también para adultos. Sus melodías, disparates y personajes forman parte de los clásicos de la cancionística y la literatura locales. Fue traducida a más de cinco idiomas, como inglés, chino e italiano, y la potencia de su trabajo irradia hasta nuestros días con una lengua propia que otros vuelven a escuchar, contar y cantar. Las historias de Dailan Kifki, la tortuga Manuelita, Zoo Loco y El Reino del Revés, por mencionar sólo algunas, circulan, se heredan y se reeditan: desde las ediciones emblemáticas ilustradas por Pedro Vilar, con quien Walsh mantenía diálogo constante para definir las líneas de trabajo, hasta las más recientes ilustradas por diversos artistas contemporáneos. Desde muy tempranamente estuvo cerca de la música y la escritura. Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes y durante su adolescencia publicó poemas en diferentes diarios y revistas. Integró un dúo junto a Leda Valladares y en los años cincuenta, grabaron discos y dieron conciertos en diferentes países de Europa en los que lograron difundir ritmos del folclore propios de nuestra región. Además de sus obras más reconocidas, en 1947 publicó Otoño imperdonable, su primer libro de poemas. En 1967 se editó Aire libre, un libro de lectura para segundo grado y en la década del setenta, participó con el libro Poemas para niños de la serie Pétalos, una colección de libros definidos como “pequeños y hermosos”, que dirigía Elsa Bornemann para la editorial Latina. Estos libros —que, junto con materiales musicales y hemerográficos, son parte del patrimonio de la Biblioteca Nacional— tienen firma y dedicatoria manuscritas de la propia María Elena Walsh. En Otoño imperdonable escribe: “A Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares, con aprecio personal, y refractado de Borges” (Fondo Bioy Casares- Silvina Ocampo/BN). Y en Aire libre dice: “Para los niños Dardito y Fanny, el cariño grande de María Elena” (Fondo Dardo Cúneo/BN). Murió en Buenos Aires el 10 de enero de 2011. Consagrada como una de las autoras más leídas, escuchadas y celebradas por su enorme imaginación y por el modo desafiante y lúdico de vincularse con las infancias generación tras generación.